Estudios demuestran que el comer por lo menos una comida al día todos juntos en familia tiene efectos positivos en la crianza de los hijos.
Algunos de los beneficios para sus hijos incluyen
Si en su casa nunca comen juntos, no se culpe. Simplemente háganse el propósito de empezar a hacerlo. No necesariamente tiene que ser la cena, puede ser el desayuno o al almuerzo. Hoy día es muy común que todos en la familia tengan diferentes horarios. Pero se puede buscar una hora que les quede bien a todos o por lo menos a la mayoría. Lo importante es que sea un momento especial para todos. No es un momento para quejas o para regañar o acusar a los niños con “el papá”. Se debe mantener un ambiente positivo: conversar, comer y reír.
También es importante reducir las distracciones como atender el teléfono o la puerta. Los niños deben dejar los celulares y juegos electrónicos en su cuarto.












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