Uno de los alimentos más fáciles de preparar es el pescado. El pescado es un alimento alto en proteína y bajo en calorías y grasa, rico en nutrientes y bueno para el sistema circulatorio y para el corazón.
Sin embargo, la contaminación de los peces con mercurio en los océanos y ríos los intoxica y por ente a las personas que consumen pescado en grandes cantidades. La mujer embarazada tiene que tener cuidado al ingerir una excesiva cantidad porque podría resultar nocivo para el feto o para el bebé recién nacido.
El mercurio es un metal venenoso que se usa en los termómetros, en las baterías y para los rellenos dentales. Los depósitos de mercurio en el agua, penetran los peces y se acumula en su carne.
Si una mujer embarazada es expuesta a un alto consumo de pescado que contiene mercurio, la salud suya y la de su bebé pueden ser afectadas. El mercurio puede afectar el funcionamiento de los pulmones, riñones, la vista y el sistema auditivo. La seriedad de la intoxicación varía y depende mucho de la cantidad de mercurio que se consuma.
El sistema nervioso del feto que es expuesto al mercurio podría sufrir daños irreparables y este metal podría hasta causar la interrupción del embarazo. El bebé también puede nacer con daños cerebrales y problemas de aprendizaje o la pérdida total del oído.
Aunque el pescado es recomendado en la dieta de las mujeres embarazadas, en las personas que tienen sobrepeso y en la dieta diaria de las personas que desean comer saludablemente, no es aconsejable comerlo en grandes cantidades. La mujer embarazada puede comer alrededor de diez a doce onzas por semana para no correr el riesgo de intoxicarse.












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